Licántropo de laboratorio.
Con el tercer tomo de 'Arquitectura mágica' en la mano izquierda, y la varita en la derecha, pronunció un par de hechizos que dividieron la torre de astronomía. Dos paredes invisibles y perpendiculares separaban el salón en cuatro espacios del mismo tamaño, y no dejaban pasar luz, sonido, o cualquier clase de energía o materia, de un espacio al otro. Esperaba que así fuese siendo que posicionaría una canica en cada recuadro, cada una animada para representar un plenilunio, una luna creciente, una menguante, y una luna nueva. Octavius llegaría en cualquier momento, y no quería perder nada de tiempo. Lo haría pasar de un espacio al otro y observar su reacción en cada uno.
Siendo que no se trataba de lunas verdaderas obviamente no habría transformación alguna que presenciar, pero Reese estaba dispuesto a usar un hechizo que activaría las propiedades lunares y quizás, aunque mínimamente, alterarían a su pobre conejillo de indias. Sentía que se acercaba como nunca a la respuesta al misterio de la licantropía, y no dejaría que algo así se le escapara de las manos.
