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somosmuggles2014-03-04 07:44 pm
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Para que no pase el año
Había pasado más tiempo del que pretendía desde la última vez que había hablado con Arthur. A decir verdad, a duras penas recordaba por qué era que se había distanciado. Luego se acordó, sintió una ola de vergüenza renovada y eso fue lo que prolongó aún más su desaparición. Sumado al comienzo de año y la cursada de su último año, Sophia parecía encontrar excusas para estar ocupada aún sin intentarlo.
Para cuando llegó noviembre, ya le parecía excesivo. Al día siguiente irían algunos amigos a su casa para celebrar su cumpleaños y quería que Arthur estuviera allí. También era hora de darle las explicaciones que le debía.
((11 de noviembre <3))
Para cuando llegó noviembre, ya le parecía excesivo. Al día siguiente irían algunos amigos a su casa para celebrar su cumpleaños y quería que Arthur estuviera allí. También era hora de darle las explicaciones que le debía.
((11 de noviembre <3))

no subject
Se encontraba molesto consigo mismo; ofendido con ella por no comprender por qué lo había privado de su presencia, así como ofendido consigo mismo porque no fue hasta que perdió aquellos detalles suyos que comenzó a apreciarlos en su totalidad, o quizás aún más por el hecho de no contar con ellos hacía tanto. En síntesis, ni siquiera sus ocupaciones habían impedido que se sintiera como una piltrafa indeseable, pero al menos se mantenía en movimiento, sumido en la rutina de todos los días, en que ni siquiera las clases de Astronomía lograban animarlo como antes.
no subject
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También en pantuflas, y con el cabello un tanto revuelto, Arthur se acomodó las gafas con un empujoncito del dedo índice y fue hasta la puerta. Llevaba puestos unos joggins viejos y descoloridos, y arriba una remera que le quedaba ancha en la parte de abajo. Su apariencia no podría haberle importado menos, abriendo la puerta apenas una rendijita y sin sacar el pasador para ver de quién se trataba. "¿Sí?"
La visión de Sophia lo shockeó aunque le parecía irreal, tanto así hacía que no la veía, y menos tan cubierta. No, no podía ser ella. Exteriormente, se limitó a pestañear.
no subject
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Fue el ruido del codo contra la madera el que lo hizo reaccionar, haciendo que cerrara la puerta en sus narices mientras la pelirroja pronunciaba su nombre. Sentía sus manos torpes, y le costó unos momentos quitar la cadena del pasador antes de volver a abrirle, quedándose a un lado.
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"¿Desayunamos?" ofreció, estirando un poco los brazos para mostrarle todo lo que traía. Lo dijo en un hilo de voz, temiendo que ahora sí la echara de patitas... al pasillo.
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Esperó a que entrara en lo que le pareció tanto una eternidad como sólo un momento, demorándose en cerrar la puerta y volver a acomodar el pasador en su lugar una vez que ella estuvo dentro. De fondo, John silbaba alguna melodía pegajosa que probablemente hubiera escuchado en la radio.
A Sophia no le costaría ubicarse allí, ya que el departamento podía tener algunas pequeñas diferencias de dimensiones pero la disposición era practicamente la misma que en el suyo.
no subject
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Arthur todavía remoloneaba cerca de la puerta, tratando de procesar la escena. "¿Lo has petrificado?" le susurró a la pelirroja con un ladeo de cabeza nada discreto.
no subject
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Finalmente el pelirrojo pareció reaccionar y, en silencio, cerró la puerta otra vez -ahora de manera más permanente- y se retiró a la habitación para cambiarse sin dedicarles otra mirada.
"Tendrás que disculparlo," le murmuró John una vez que lo vio retirarse, "Creo que se encuentra en shock porque lo viste en pijama" Aunque sería más cercano a la verdad que el shock se lo había producido el verla reaparecer allí como si nada después de tanto tiempo.
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Dejó de quitarse el abrigo, pensando si no sería mejor irse y ya. Pero le había costado tanto reunir el coraje para cruzar al apartamento de enfrente que temía no poder volver a conseguirlo.
Al final se acercó a John, tirándole ligeramente de la manga de la bata y bajando la vista hacia sus pies. "Quiero pedirte perdón por actuar como una niña. Sentí vergüenza cuando me vieron discutir ese día en el callejón..." comenzó con voz queda.
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"Aunque no lo creas, dudo que sea la discusión el motivo que molestó a aquel otro..." le murmuró cuando la tuvo cerca en una confidencia. "Los hombres también somos sensibles aunque nos veas así de masculinos y con buenos genes" porque Arthur era sangre de su sangre y, a pesar de sus extrañezas, ya se había acostumbrado a la presencia del muchacho. Podía que en su código genético no le hubieran traspasado todas las buenas cualidades que John tenía, pero había ocasiones en que le recordaba mucho a las mujeres que había perdido. Tanto Agatha como Allie siempre serían una parte importante de su vida, era algo tan cierto como el aire que necesitaba para respirar y ser capaz de levantarse cada día. "¿Por qué no hablas con él?"
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Se apartó un poco con una ceja arqueada. ¿No había sido la discusión? Recordaba haberlo visto al pie de las escaleras una vez, cuando Rachel la visitó. ¿Habría sido por aquella vez? También se había comportado como idiota en esa ocasión. Pero si no era eso, ¿qué, entonces? Siempre pensó en ella misma como una molestia para Arthur, y tal vez porque a veces sí lo molestaba a propósito.
Señaló la puerta de la habitación de Arthur con un dedo dubitativo, e interrogó a John con la mirada. ¿Debía ir a hablarle? ¿Le abriría la puerta? Porque ella aún creía que él no saldría de ahí.
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La ceja enarcada le dio la pauta de que la sorprendía que el enojo de Arthur no se debiera a la pelea que ella había tenido con la otra jovencita, a lo que John negó suavemente con la cabeza. "Hablando la gente se entiende", le aseguró "O, al menos, le darás la oportunidad de rechazarte y que luego sea él quien deba tomar la iniciativa. Demuéstrale quién es más Gryffindor" añadió al final, volviendo a sonreírle para darle ánimos. Que no lo hiciera llevarla hasta la puerta.
La puerta del cuarto estaba cerrada y, dentro, Arthur ya se encontraba vestido, con los calcetines parchados sobre la alfombra y observando sus zapatos como si ellos pudieran responderle qué había ido a hacer allí la pelirroja después de tantos desaires. No lo entendía. ¿De verdad creía que podía desaparecerse así como así y luego regresar como si nada?
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Tomó la otra bolsa que había llevado, y fue hacia la puerta de la habitación de Arthur. Desde allí, volvió a mirar a John, como esperando algún tipo de señal que le dijera que iba bien. Inspiró profundo y luego golpeó dos veces seguidas con fuerza... y una tercera vez por si acaso. "Arthur..." lo llamó, casi pegando la cara a la madera.
Por unos instantes, cerró los ojos con fuerza, imaginando los posibles escenario. ¿Le abriría la puerta? Si era así, ¿qué expresión tendría el pelirrojo? ¿Estaría enojado y se mostraría distante? ¿La miraría con paciencia, como tantas veces cuando ella lo molestaba?
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No, no la había imaginado ni se trataba de una muy buena imitación de sus zapatos después de que hubiera manifestado tantos deseos de poder conversar con ellos, sino que realmente era la voz de Sophia. Podía reconocerla con nitidez a pesar de la puerta, a pesar de la distancia y a pesar que... ¿Qué estaba haciendo? Llevaba tanto tiempo esperando por ese momento, que creía ya escurrido como uno más dentro de la historia de su vida que no fue, que Arthur no atinó a hacer nada; como si el renovado shock le hubiera embotado los sentidos.
¿Qué haría Logan si él se quedaba exactamente donde estaba? ¿Insistiría o se marcharía? Una parte de sí deseaba saber la respuesta a esos interrogantes, pero otra, una mayor, se aterraba sólo de pensar en las posibilidades. Al final carraspeó en un intento por encontrar su voz. "¿...Sí?" Hasta él mismo se odió por ello ¡¿Es que no podía salir con algo más ingenioso que eso?!
((En mi mente no puedo dejar de oír Spectrum de Florence con este post *OOOO*))
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"¿Puedo pasar?" le preguntó enseguida, tomando el picaporte y ya ejerciendo peso para empujar la puerta y entrar. Pero, entonces, se detuvo y quedó petrificada, aún con la mano en la misma posición. No movió la puerta ni un centímetro, porque supo mantener su ansiedad a raya en el momento justo. "¿O quieres salir?" ofreció como una segunda opción al instante.
no subject
Tragó saliva, preguntándose a sí mismo si estaba listo para dejarla pasar y todo lo que esa decisión conllevaría. Sophia estaba intentando establecer un puente para cruzar la corriente que ella misma había ubicado entre ambos pero él también debía poner de su parte si no quería que el cauce se llevara a la chica consigo; tal y como la distancia y su parquedad habían terminado por alejar a Fran en su momento a pesar de lo querida que había llegado a ser para él. Inspiró hondo, como si en el aire de la habitación pudiera infundirle valor, y se puso de pie.
Descalzo, y aún no muy seguro de lo que estaba haciendo, decidió que si deseaba obtener resultados diferentes era tiempo de probar soluciones diferentes. Entonces apoyó la mano en el picaporte y abrió la puert, sin moverse ni un milímetro del umbral. ¡Con lo que le había costado llegar hasta allí faltaba menos!
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No necesitaba que él saliera o que ella entrara. Allí mismo estaban perfectos. "Merlín, ahora no sé qué decir" debió reconocer, quedándose con la mente en blanco por unos momentos. Sentía un gran avance con lo que había sucedido hasta ahora, y tal vez eso le había dado la confianza para olvidarse por un minuto lo que la había llevado allí. Pero fue cuestión de segundos para que lo recordara. "Quiero pedirte disculpas. Por lo que viste aquella vez en el Callejón, porque no me atreví a mostrar mi cara hasta ahora para disculparme y también por evitarte para no tener que lidiar con la idea de... decepcionarte, supongo" lo que, puesto en palabras, la hacía sonar como toda una tonta. Ya no sonreía y su semblante era serio y solemne.
no subject
Sin embargo verla suspirar una sonrisa le pareció que era un buen comienzo, aún cuando se prohibía a sí mismo pensar que la misma pudiera deberse a que le daba gusto volver a verlo. ¿A quién engañaba? A pesar de estar descalzo, con las medias zurcidas y el cabello despeinado deseaba creer que así era y el que ella reconociera que no sabía qué más decir lo hizo sonreír suavemente. Eso sí que era nuevo. Hasta podría haber bromeado al respecto, de no ser porque seguía siendo Arthur y el tiempo distanciados no le había hecho germinar el sentido del humor precisamente.
Las disculpas lo tomaron desprevenido. No porque no considerase que se las merecía después de todo lo ocurrido, sino porque ella acababa de citar todos los motivos incorrectos para disculparse con él. Excepto por la posibilidad de decepcionarlo, Arthur no entendía qué papel pintaba él en todo el resto y eso, eso sí lo frustró un poco, provocando que soltase el picaporte y apretara los labios entre sí. "Si lo que deseas es disculparte por la pelea con Sohier, creo que es a ella a quien debes ir a tocarle la puerta" Él también podía poner cara de serio, luciendo algo duro incluso aún cuando en su interior sentía que algo se había roto con esas disculpas.
¿Desde cuándo le interesaba a ella su opinión?
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Trató de recomponerse, si bien le tomó varios segundos. "Yo... lo siento. No... creí que..." había bajado la mirada, dejándola perdida en el suelo. La levantó entonces, buscando algo así como ayuda en Arthur. ¿Qué se suponía que debía decir? Hasta cierto punto, creía merecer lo que le pareció frialdad de parte del pelirrojo, pero eso no hacía más sencillo asimilarlo. Por un momento, la siempre dispuesta a tomar al dragón por lo cuernos de Logan, sintió deseos de llorar. Se mordió el labio inferior con fuerza y frunció el ceño, si bien sus ojos tenían un brillo vidrioso.
"¿Y tú qué deseas?" le espetó, sonando agresiva de repente. ¡Por Merlín, que eso no era lo que había pretendido cuando cruzó al apartamento! "Me sería de gran ayuda si me dieras una pista. Todo este tiempo me sentí avergonzada porque me vieras comportarme de semejante manera, especialmente cuando sólo días atrás me habías dicho que no era una persona egoísta... ¿Qué esperabas que hiciera cuando yo iba y hacía exactamente lo que me habías dicho que no era?" sentía que las palabras se le agolpaban y que hablaba más rápido de lo normal. Se le había agitado la respiración, y no era como si hubiera corrido una maratón.
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Entonces llegó el estallido, haciendo que la voz de Sophia resonara en la habitación como si se tratara de un latigazo. Arthur abrió bastante los ojos y levantó la vista hacia ella, y allí estaba Logan, enfrente suyo y gritándole unos cuantos reclamos en plena cara. En ningún momento hizo el amague de interrumpirla o de retirarse para negarle el placer, sino que se quedó bien quieto donde estaba y se limitó a observarla desde esa posición. Quizás al comienzo hubiera pasado desapercibido pero, a medida que los reclamos avanzaban, comenzó a hacerse más notorio el cambio en sus facciones. ¿Podía ser que Coghland estuviera tan dañado que esbozaba una sonrisa? ¡Sí, por Merlín! ¡Ella le estaba tirando con todo y el muy desalmado sonreía!
Ok, no. Si bien era cierto que estaba sonriendo -y de manera notable, considerando los estándares de sonrisas de Arthur-, considero que debo retirarle el calificativo de desalmado. Después de todo, él tenía un muy buen motivo para reaccionar como lo estaba haciendo, y es que le resultaba imposible reconocer a la vecina que le había tomado aprecio en la chica balbuceante, por lo que verla resurgir de manera tan atropellada lo hizo sentirse un poco más en confianza. Aunque no lo aparentara, era más agradable sentir que regresaban a un terreno conocido, donde todavía existía la chica que él creía haber llegado a conocer siquiera un poco. "Eres una tonta" le soltó sin anestesia, aunque su tono sonaba bastante más amable que el empleado anteriormente. "Yo jamás dije que no fueras egoísta, sólo que no creía que las intenciones que manifestaste en ese momento lo fueran" la corrigió antes de que tuviera tiempo de interrumpirlo. "Además, hasta el día de hoy no me ha quedado claro por qué discutían... Sólo te vi gritar en medio del Callejón, pero me atrevería a decir que no fue la primera vez ni será la última..." y ahí seguía esa odiosa sonrisa que se le había instalado entre los labios.
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Pero lo que escuchó no la alivió en absoluto. Abrió los ojos bien grandes y los fijó en el pelirrojo. ¿Se daba el lujo de llamarla tonta? Lo que era peor, ¡¿corregirla al respecto de lo que habían hablado?! ¡¿Qué había de la respuesta a su pregunta, qué tipo de pista era esa?! Sintió unos deseos irrefrenables por quitarle la sonrisa de la cara, asumiendo que había algo sumamente divertido allí y parecía ser que ella era la broma.
"¡Shh!" lo calló, alzando una mano para que se detuviera y cerrando los ojos con fuerza para no ver esa sonrisa. No porque le desagradase, si bien hería bastante su orgullo, sino porque temía decir algo que la borrase. "Esto es para ti" le dijo sin más, dándole la bolsa contra el pecho. Gorro, bufanda y un extra: un libro sobre astronomía desde la perspectiva de las poblaciones marinas. Si no se lo daba entonces, terminaría arrojándoselo por la cabeza cuando volviera a decirle 'tonta'.
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Al final sí recibió un impacto, más precisamente contra su pecho, pero no le había producido un dolor físico y, al bajar la vista hasta las manos de la pelirroja, encontró la bolsa que estaba ofreciéndole sin saber muy bien cómo reaccionar. ¿Sophia le creería si le confesaba que no estaba acostumbrado a recibir regalos? Probablemente sí, después de todo, ¿quién se tomaría el trabajo de hacerle un regalo a un amargado como él? Françoise había tenido algunas atenciones, pero así como llegaron también se habían ido, al igual que la rubia se había marchado de su vida para siempre. Parecía que hacía años de eso, y sin embargo le dolía recordarlo. El alejamiento de su vecina no había hecho más que abrir esa antigua herida; peor aún, dejándola supurando ante la perspectiva de sufrir otra pérdida así.
Le llevó su tiempo alzar las manos para tomar la bolsa y aún más abrirla para observar en su interior, sorprendiéndose al encontrarse con cosas de lana dentro ya que por su peso se esperaba algo más-... En realidad, no sabía qué esperaba. En silencio se retiró hasta la cama -apenas dos pasos detrás suyo- y se sentó allí para poder disponer de ambas manos, conservando el ceño algo fruncido como quien lo haría ante una ecuación de física cuántica que le resulta incomprensible.
Sí, entendía que era un gorro tejido y, lo que extrajo luego, el extremo de una bufanda pero ambas se veían tan hechas a mano que lo hicieron levantar la vista hacia ella con un nudo en la garganta mientras sujetaba las prendas entre sus manos, la bolsa descansando a un lado. "¿Tú-" tragó saliva en un vano intento por mantener al margen las emociones que le provocaba siquiera considerar esa opción "¿Tú los hiciste?" Aún no había llegado a ver el libro.
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Observó a Arthur con una expresión expectante, parada en el umbral de la habitación del muchacho cuando él retrocedió. No se atrevía a invadir su espacio privado. Era un detalle poco propio en Sophia, pero creía tener la confianza suficiente para actuar como antes. Menos con el ceño fruncido de Arthur, que por un momento le dio ganas de irse corriendo de allí y ya. Se mordió el labio inferior en una mueca preocupada, porque no había esperado que sus regalos no pudieran ser de su agrado.
No podía quitar los ojos de encima de las manos de Arthur y éstas tomando los tejidos. Sólo cuando él le habló se animó a mirarlo al rostro. ¿Eso era sorpresa en su cara? No tenía tiempo para dilucidarlo. "Sí, pero si no te gustan, hay algo más" le aseguró enseguida, olvidando todo respeto que pudiera haber sentido, y entrando en la habitación de Arthur para buscar ella misma el libro que estaba en el fondo de la bolsa. Estaba envuelto en papel de regalo y tenía un moño en una de las esquinas.
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"¿Quién dijo que no me gustaron?" le preguntó con los ojos bien abiertos detrás de sus gafas, observándola mientras volvía a apoderarse de la bolsa y combatiendo el reflejo de conservarla con él por si a la pelirroja ahora se le ocurría que, debido a su falta de efusividad, volvería a irse con regalos y todo. Como dije, su pesimismo sólo había sido acallado por unos momentos. ¿Había algo más?
Ver el paquete envuelto volvió a enmudecerlo, limitándose a observarla aún sentado en la cama y con la misma cara de húmedo agradecimiento que podría haber encontrado en un cachorrito que había estado mojándose bajo la lluvia hasta que le abrieron la puerta. No había una sonrisa en sus facciones, pero la sorpresa y emoción en sus ojos eran innegables y, si el cabello dejara ver sus orejas, quizás podría haberlas encontrado hacia abajo al mejor estilo beagle.
Abrió el paquete con cuidado de no romper el papel -aún cuando no lo logró del todo- y extrajo el libro con manos inseguras, todavía sin poder creer que hubiera más regalos para él. "El agua, espejo de las estrellas. La astronomía desde la perspectiva de las poblaciones marinas" leyó en voz alta, cerrando sus dedos en torno al ejemplar, como si temiera que sele escapara. "Yo... yo no tengo cómo devolverte esto" expresó su mayor preocupación, sin darse cuenta que su gracias implícito podía no ser tan obvio.
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Cuando Arthur le lanzó esa pregunta, Sophia devolvió la bolsa a su lugar con cierto cuidado, como si temiera que el pelirrojo tomara represalias en su contra por haber asumido cosas que no eran. Como había hecho todo este tiempo. "Lo siento..." musitó sin quitarle los ojos de encima, demasiado sorprendida por ver esa reacción en Arthur como para agregar algo más. ¡Que no se preocupara, ella nunca le quitaría los regalos!
No pudo contener una sonrisa enternecida cuando él la miró con esos ojos de cachorro. El sentimiento la sorprendió inclusive a ella, que no necesitó que le sonriera para comprender que se lo agradecía. Sintió repentinamente un gran alivio porque Arthur no hubiera rechazado todas sus intenciones de buenas a primera, porque verlo así era algo que no desearía haberse perdido.
Se mordió el labio para aguantarse de decirle algo cuando abrió el paquete con tantos miramientos. -¡Rómpelo que trae suerte!- pensaba para sus adentros, pero conteniendo el impulso de expresarlo en voz alta. Cuando leyó el título, Sophia contuvo la respiración, demasiado expectante como para cualquier cosa. Pero, definitivamente, no para lo que dijo él.
"¿Por qué me lo devolverías?" le preguntó preocupada, temiendo que todos sus esfuerzos fueran malinterpretados. "Yo no quiero que me lo devuelvas, Arthur. Yo no quiero nada" le aseguró, pero cambiando de parecer en cuanto se animó a sentarse junto a él. "En realidad, sí quiero algo. Quiero que aceptes mis regalos sin rechistar. Y que los uses, por supuesto" concluyó, con una sonrisa en los labios que hacía un poco más ligero el tono de orden que parecía traslucir en todo lo que decía.
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Abrió la boca para responder a su pregunta, aunque pronto volvió a cerrarla sin emitir sonido, encontrándose con lo complicado que sería explicarle a ella que lo que acababa de brindarle poseía un valor incalculable que él sencillamente no podía pasar por alto. De hecho, le resultaba imposible mantenerse impasible ante semejante deferencia de su parte: si bien la pelirroja había estado ausente en su día a día, esos regalos le demostraban que no por ello la chica había dejado de pensar en él ni lo había exiliado de su vida. Aún mejor, demostraba que todo ese tiempo había estado en lo cierto y, en realidad, jamás había hecho nada para merecer el tratamiento del silencio. Podía que sonara absurdo, pero ese pensamiento lo alivió sobremanera, como si acabaran de quitarle un gran peso de encima.
La observó sentarse junto a él sin siquiera moverse de su sitio para brindarle más espacio; después de todo, no sentía la necesidad de imponer espacio entre ellos en ese momento. La oyó corregirse, prestándole aún más atención a lo que decía y asintiendo levemente con la cabeza, como si estuviera dándole a entender que podía pedirle lo que fuera. Así de significativo le había resultado el gesto. Su explicación le robó una sonrisa, la cual afloró entre sus labios con naturalidad, haciéndolos curvarse hacia arriba mientras resoplaba suavemente por la nariz. "Eso es algo que puedo hacer" y se alegraba genuinamente por ello, "Aunque lo de no rechistar no sea mi especialidad" ¿Acaso estaba bromeando?
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"¡Shh!" lo volvió a silenciar, apoyando su dedo índice en los labios de Arthur en cuanto terminó de hablar. Había intentando mostrar un semblante serio, pero al instante dejó escapar la risa. ¡¿Ahora bromeaban juntos?! ¡Lamentaba más que nunca el haberse distanciado de él por tanto tiempo ahora! Ese mismo momento, por sencillo que pudiera parecer, le resultó sumamente refrescante a Sophia.
"¿Puedo ver cómo te quedan?" le preguntó, estirándose un poco por encima de Arthur para tomar lo que le había tejido. La bufanda podría ponérsela solo, pero ella ya se había hecho del gorro. Con ambas manos en la prenda, la estiró para poder ponérsela al pelirrojo con facilidad, pero antes lo interrogó con la mirada. ¿Sí podía?
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El dedo sobre sus labios fue suficiente para silenciarlo, así como también para colorearle un poco las mejillas al sentir invadido su espacio personal. Bueno, en realidad invadido no era la palabra, pero sí se sentía extrañado por lo natural que se había dado un gesto para nada común entre ellos, y por unos momentos pareció bizco al quedarse observando el contorno borroso de la yema del dedo de Logan, respetando el silencio pedido.
Su risa fue como música para sus oídos, hacía tiempo que no la oía reírse con esas ganas. Desde aún mucho antes que se diera todo el malentendido. Es más, mientras la observaba -sin intentar librarse del dedo censurador, que ella tampoco dejó sobre sus labios por mucho tiempo- se preguntó si alguna vez la había oído reír así con anterioridad.
La pregunta lo sacó de sus cavilaciones internas, reaccionando tarde a lo que Sophia se proponía hacer y, por lo tanto, demorando en echarse unos centímetros hacia atrás para evitar una cercanía innecesaria. Desde ahí pudo oler su shampoo (Sinceramente, no la imaginaba usando perfume) y, sin llegar a hacerlo adrede, respondió asintiendo en silencio con la cabeza y manteniendo los labios pegados entre sí. No dejaba de resultarle curioso cómo algo tan atípico podía, a la vez, resultar tan... ¿familiar?
Sonreía como idiota.