Puffies al crochet
¿Qué número de intento había sido? ¿El doceavo o el décimo tercero? ¿O había sido el onceavo? No, once veces había tirado a los aros Hufflepuff hasta que finalmente, Faaris, anotó el primer punto para los tejones. Eileen lo había histeriqueado hasta ese momento, hasta cuando después de anotar el muchacho la buscó entre el público, le voló a un par de metros, y gritó 'para tí antes de soplarle un beso. Entonces ya no pudo contenerlo más y tuvo que sonreír. Nunca nadie había insistido tanto, y Eily lo apreciaba mucho.
Entonces era el doceavo o el décimo tercero el intento que finalmente resultó en la flor de crochet que usaría Faaris en la solapa de su traje la noche del baile. Después de una tarde entera tejiendo finalmente estaba ahí, posada sobre el escritorio, la flor que combinaba con las de su vestido. Eily se aseguró una vez más de que su cabello esté arreglado, se paró de estar sentada frente al espejo, tomó la flor, y se asomó por la puerta. Su pareja la estaba esperando en la Sala Común bajando las escaleras.
