Aug. 4th, 2014

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Por suerte, la correspondencia no le falló y obtuvo sus tacones plateados en la mañana del gran cierre del año. La victoria de su casa debía celebrarse (sobre todo, para olvidar lo mal que les fue en la copa de Quidditch) y había insistido mucho en que ella y su amiga Maddy fueran a juego: túnicas verdes, accesorios plateados. 

Su túnica de gala color verde musgo llegaba hasta el suelo, cola de sirena y un tajo largo sobre su pierna derecha para poder caminar. El escote redondo mostraba tanto como la decencia lo permitiera (y quizás un poquito más), estaba coronado con un collar con una 'E' adornada en plata y oro: el escudo de su familia. Llevaba el cabello recogido y un pequeño sombrero redondo, con plumas de pavo real. El acordonado en la espalda de su túnica tenia plumas en los extremos de los listones que hacían que el atuendo fuera tan ajustado.

De la mano de Maddy, y con su brochecito de snitch que el sexy premio anual le dio, se sentía la dueña de la pasarela. 

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[personal profile] reesemacnavin

Con el tercer tomo de 'Arquitectura mágica' en la mano izquierda, y la varita en la derecha, pronunció un par de hechizos que dividieron la torre de astronomía. Dos paredes invisibles y perpendiculares separaban el salón en cuatro espacios del mismo tamaño, y no dejaban pasar luz, sonido, o cualquier clase de energía o materia, de un espacio al otro. Esperaba que así fuese siendo que posicionaría una canica en cada recuadro, cada una animada para representar un plenilunio, una luna creciente, una menguante, y una luna nueva. Octavius llegaría en cualquier momento, y no quería perder nada de tiempo. Lo haría pasar de un espacio al otro y observar su reacción en cada uno.
 Siendo que no se trataba de lunas verdaderas obviamente no habría transformación alguna que presenciar, pero Reese estaba dispuesto a usar un hechizo que activaría las propiedades lunares y quizás, aunque mínimamente, alterarían a su pobre conejillo de indias. Sentía que se acercaba como nunca a la respuesta al misterio de la licantropía, y no dejaría que algo así se le escapara de las manos.