Esa sería la primer boda a la que acudiría en el mundo muggle. No tenía muchos conocidos ahí, pero Bethany era diferente. Beth y Ambrosia se conocieron a los 19 años, cuando a la hermana mayor (y bruja) de Bethany le surgió una beca para estudiar sirenio en las costas de Italia y la comunicación en la reserva de sirenas era exclusivamente por medios mágicos. Ambrosia se ofreció para ser el puente entre Beth y Anabelle para las comunicaciones. Beth no entendía de lechuzas y polvos flu, y Anabelle no podría usar medios muggles para hablar con su hermana.
A pesar de que pasó el tiempo y dejaron de verse, Beth tenía un muy buen recuerdo de Sia, y por eso la invitó a su casamiento. Ella, muggle, se casaba con otro muggle, en una fiesta sin nada de magia. Dean, sin lugar a dudas, era el más uno indicado.
Como habían quedado de antemano, ella lo esperaba en el lado muggle de Caldero Chorreante, en el mediodía de domingo que indicaba la invitación. Desde ahí, Dean y ella irían al lugar del evento donde estarían rodeados de desconocidos. Eso sí; aún ella dudaba en cómo llamar a su más uno, en cuanto a etiquetas civiles.
A pesar de que pasó el tiempo y dejaron de verse, Beth tenía un muy buen recuerdo de Sia, y por eso la invitó a su casamiento. Ella, muggle, se casaba con otro muggle, en una fiesta sin nada de magia. Dean, sin lugar a dudas, era el más uno indicado.
Como habían quedado de antemano, ella lo esperaba en el lado muggle de Caldero Chorreante, en el mediodía de domingo que indicaba la invitación. Desde ahí, Dean y ella irían al lugar del evento donde estarían rodeados de desconocidos. Eso sí; aún ella dudaba en cómo llamar a su más uno, en cuanto a etiquetas civiles.